Albarrán Cabrera

Pequeñas Melodías by Federico Durand by Sergio Díaz De Rojas

By Amanda Nordqvist

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Most of us can agree that any art form can be heightened with the help of another: we often connect, consciously or not, images to sound and vice versa. The vision behind initiative IIKKI is just that – a carefully calibrated combination of musical and visual artists are encouraged to work together, their dialog eventually resulting in two physical imprints – a book and a disc (CD or vinyl). We’ve previously spoken with IIKKI’s founder, Mathias Van Eecloo, back in June when the label was releasing their sixth edition – and they’re keeping busy, as they’ve just recently released IIKKI 007, Pequeñas Melodías.

The visual part of the project is made by the collaborative duo Albarrán Cabrera: the photographers Anna Cabrera and Angel Albarrán, working together in Barcelona, constantly seeking to portray and perhaps expand the line between real and unreal. Using multiple tools, materials and processes to reach a new platform of expression, the duo’s work has been shown in multiple galleries from all over the world. Having truly found a perfect mixture of pleasant while still thought-provoking, Albarrán Cabrera’s half of the project is a breath-taking book of photographs that touch on autumnal nature, double-exposure, darkness and light – with generously earthy tones and soft themes, the book is an absolute delight to look through, and it helps me linger in this quickly passing autumn, as frost starts clinging to my balcony windows.

The other half of the project is held by Federico Durand, an Argentina-based musician who has been releasing several albums via an array of labels, such as Spekk, Home Normal and 12k. A deeply poetic soul, Durand’s previous albums have touched on several different themes, but the core of his music always leans towards warmth and intimacy – simple yet eloquent melodies; expression through minimalism. The music for Pequeñas Melodías was recorded in La Cumbre, Argentina, on tape loops and cassettes, and just like his project counterparts, Durand utilized several tools and instruments to acquire the vibe he was after – with music boxes, synthesizer, acoustic guitar and a modular sampler, to only name a few, the album he has crafted is intense in sound while still maintaining that dignified simplicity to his pieces.

The first track on the album introduces clearly the overall theme of warm crackling and peripheral noise to the point where the melody is almost secondary; it is followed by the innocent bells of El Jardín de Rosas Antiguas, its delightful melody all but given a face – it seems to echo with a vibrating sense of life, and I am led through a rose garden, drawn by the sound of dew drops on petals, mesmerized and engulfed. Las Estrellas Giran en el Pinar teases me with a beat that never comes, the noise from the equipment hinting at a drop: and so the loop becomes hypnotizing, never losing its grip on my attention – though slightly frustrated I am mostly impressed by the feat.

The acoustic guitar gets the main role for a few minutes, and accompanied by a circular rustling, the intimacy of Los Juguetes De Minka Podhájská is palpable. The love that Duran puts into these small, unassuming melodies cannot be mistaken – it can be found so clearly in the warmth of Anís, like the early sunrays through a dusty window; or in the childish curiosity of Canción del Reloj Cucú, the unhindered exploration bringing me back to Duran’s earlier project Pavel, his musical portrayal of traditional children’s stories – “innocent and eerie at the same time”.

While IIKKI encourages both music and book to be enjoyed separately, there is no mistaking the fact that the project is no mere coincidence – there is time and effort put into every step of the collaboration, and it shows clearly when the music gets to backdrop the photography. Without taking away attention from one another, the music and the visuals complement each other to the point where I could hardly have imagined them alone – and I’d like to think that that’s one of the main goals with this entire initiative.

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P&C interview: Albarrán Cabrera by Sergio Díaz De Rojas

Por Sergio Díaz De Rojas

Foto tomada por Bruno Barbey

Foto tomada por Bruno Barbey

Hace varios meses tuve el agrado — y la suerte — de toparme con el trabajo de estas maravillosas personas. En primera instancia, me cautivó la belleza de sus fotografías, lo cual me motivó a investigar más sobre su trabajo. A medida que más leía y observaba, más me enamoraba de cada uno de sus proyectos, no solo por su valor visual, sino también por lo que transmiten y representan. Podría intentar explicar lo que Anna y Angel hacen, pero dudo que lograse hacerles justicia. Así que los citaré. 

"Lo más fresco, puro y nuevo se encuentra en las cosas más simples y cercanas. Las respuestas a las preguntas más complicadas las tenemos a nuestro alrededor y la fotografía nos ayuda a encontrarlas. 

Usando fotografías no seremos capaces de responder a las grandes preguntas acerca del tiempo, la identidad, la realidad o el espacio, pero estamos interesados en explorar como una imagen puede hacer que las personas reflexionen acerca de su propia realidad. 

Ser conscientes de lo que nos rodea no es una parte importante de la vida, es la vida tal y como la conocemos. Nos gustaría que con nuestras fotografías creciera la empatía y el interés hacia la realidad de los que las miran." 

Los invito, pues, a leer esta entrevista, para aprender más sobre estos artistas, compañeros en la vida y el arte, y a disfrutar — pero sobre todo a reflexionar acerca de — cada una de sus fotografías.


Anna, Angel – ¿Cómo nace Albarrán Cabrera? ¿Qué los motivó a trabajar juntos?

Vino dado de forma natural. Vamos a fotografiar juntos y trabajamos juntos en el cuarto oscuro. Compartimos las lecturas, los viajes y las experiencias. Vimos que tenía más sentido trabajar como un solo fotógrafo.

¿Cumple cada uno de ustedes funciones específicas dentro de sus procesos de creación? ¿O es que estos se van dando de manera natural de acuerdo al proyecto que realizan?

Lo que hace cada uno no está planeado. Cuando estamos haciendo fotos, por supuesto, cada uno tiene su cámara y su visión, pero cuando reunimos todos los negativos el conjunto encaja. A partir de ahí trabajamos como un equipo en el que compartimos las tareas tal y como van surgiendo.

¿Cómo se iniciaron en la fotografía? ¿Su manera de entender este arte ha ido cambiando con el paso de los años? ¿En qué sentido?

Anna: la afición vino por parte de mi padre que es fotógrafo aficionado.

Angel: por mi abuelo que era carpintero. Era uno de los pocos de su región y por lo tanto el responsable de fabricar las cámaras para los fotógrafos de la zona. A fuerza de tratar con ellos acabó aficionándose a la fotografía. Tanto en un caso como en el otro, los dos nos sentimos atraidos desde pequeños por el medio.

Nuestra manera de entender lo que hacemos ha cambiado y mucho a lo largo de los años. Al principio la meta de la fotografía era el captar imágenes para llegar a una copia.  Esta concepción ha ido cambiando hasta llegar a como lo entendemos ahora: usamos la fotografía no como una manera directa de documentar lo que nos rodea sino como el resultado de lo que vamos aprendiendo y viviendo. Las fotografías hacen las misma función que las anotaciones de un diario. Cuando pasa el tiempo, revisándolas, nos ayudan a entender la realidad que nos rodea, lo que hemos visto y vivido y a descubrir nuevas ideas y caminos que explorar.

¿Qué desean transmitir con su obra? ¿Esperan generar una reacción en particular en quienes contemplan sus fotografías?

Nos gustaría que estas “notas” cumplieran la misma función que cumplen para nosotros, que activasen la curiosidad del que las mira y que sirvieran para generar ideas y preguntas acerca de lo que le rodea. Entendemos que cada persona tiene sus experiencias particulares y que por lo tanto lo que experimenten delante de una imagen será diferente para cada una. No nos preocupa tanto transmitir un mensaje como el despertar la curiosidad del que mira.

Percibo ciertos elementos orientales en su obra. Sobretodo de la cultura japoneses. ¿Qué conexión hay entre ustedes y esta cultura?

Lo que nos atrae de la cultura japonesa es su percepción de la realidad. La realidad es algo que existe sólo dentro de nuestra cabeza. Es una interpretación de lo que percibimos. Cada uno de nosotros interpreta las sensaciones que le llegan por los sentidos ayudado de la cultura en la que nació, la lengua que habla y sus vivencias.

Todas las culturas tienen elementos que las hacen diferentes, pero también vínculos muy fuertes que las hace muy similares ya que han subsistido juntas durante miles de años. Pero la cultura japonesa es una cultura milenaria que ha estado cerrada al resto del mundo durante muchos años. Esto le ha permitido “crecer” a su aire teniendo una mínima influencia del resto. Esta característica tan particular hace que desde el punto de vista japonés, la realidad se reinterprete de una forma completamente diferente a como lo hacen otras culturas. ¿Si tienes una mente inquieta, que puede ser más atrayente que descubrir una nueva realidad completamente diferente a la tuya?

¿Qué relación encuentran entre el shodo y la fotografía?

Hay que entender que los Kanji japoneses no son simples símbolos fonéticos sino la representación de un concepto. Son gráficos que representan ideas o emociones. Justo como una fotografía.

¿Creen que es importante nutrirse de otras artes?

Creemos que es necesario. Parece que un fotógrafo es algo tan simple como alguien que hace fotos. Pero para saber interpretar la realidad usando imágenes somos de la misma opinión que el fotógrafo Ralph Gibson: “un buen fotógrafo debería tener conocimientos sólidos de pintura, semiología, arquitectura, música y filosofía”. Nosotros añadiríamos idiomas y viajar todo lo que el cuerpo (y la economía personal) te permitan.

¿Están trabajando en algún nuevo proyecto?

En varios, pero más que trabajar en ellos, van surgiendo. A veces evolucionan y “mueren” antes de ver la luz, pero otras van creciendo y cuando tienen “edad adulta” es el momento de enseñarlos.

¿Algunas palabras para los jóvenes artistas allá afuera?

Es muy, muy importante saber por qué haces lo que haces (pregúntatelo a ti mismo siempre, aunque la respuesta venga tras años de trabajar en ello).  No dejes que otros te digan lo que tienes que hacer o cómo lo tienes que hacer. Eso no quiere decir no prestar atención a las ideas de los demás, pero es importante estudiarlas antes de decidir qué hacer con ellas. 


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