La Flor Del Olvido de Tilsa / by Sergio Díaz De Rojas

Por Yamil Alvarez

Vivimos en tiempos en los que la estructura pop es usada en exceso por artistas que no logran cuajar en sus lanzamientos el sonido que esperan, dejando en claro, únicamente, su ambición por un sonido pulcro y elaborado. Este, sin duda alguna, no es el caso de Tilsa. Esta cantante y compositora peruana hace notar en su primera entrega el valor musical y de contenido que debería ser, desde hace mucho tiempo, estándar en cada lanzamiento en un país históricamente tan rico en lo que se refiere a la música. En este álbum, Tilsa realiza una observación importante de los panoramas sonoros que pueden ser construidos a partir de una reflexión sincera sobre los sonidos pertenecientes a nuestra cultura y a las ajenas. La recurrente idea de que el músico debe buscar un sonido nacional es inteligentemente atrapada en un solo disco, donde no se siente en lo absoluto un forzado intento por lograr el equilibrio entre pop, jazz, vals peruano, e incluso folk.

La Flor del olvido I da inicio a una trayectoria de texturas. Conformada por voces, ruido de la calle, conversaciones que parecen darle sentido al álbum en sus posteriores conclusiones, y un piano que presiona la situación, este primer track termina cuajando con el inicio de La condición, tema que inicia en clave de vals, en el cual la voz de Tilsa, suave, vaga  y al mismo tiempo ronca, realza la etiqueta. La entrada de la guitarra y la batería lo transforman en rock, para que en el intermedio la pieza se sostenga en un acordeón, tratado, al igual que la canción, de un modo misterioso, como quien pasea por un laberinto plagado de detalles.

Por otro lado, Monday, un tema de sonidos un tanto más contemplativos, de ondas, capas y brillos lentos y de lírica en inglés, se desprende de lo anterior, trazando así un muro que separa ambos tracks, insistiendo en la originalidad como principio y no la reutilización de fórmulas. Aprende empieza con una especie de huapeo, donde la camaleónica voz de Tilsa se pasea entre las cuerdas de la guitarra, haciendo gala de su potencia. Quizás esa es otra reflexión que deja este disco: la voz de la autora no sobra en lo absoluto y, por el contrario, de ser ausente el vacío sería notorio.

La próxima irrupción es La Flor Del Olvido II, la cual, en la misma clave de piano que la primera y entre crops de samples como destellos de luz, va avanzando hacia un guión que la artista ha acomodado alrededor de los nueve tracks. Se retoma el camino, si se abandonó alguna vez, con The beautiful Trip, tema que funciona como el soundtrack de un romance con sabor a piano, guitarra y violines. A primera impresión, es una balada que, con la llegada de los vientos, de la mano de la percusión y de sus sube y bajas, logra tornarse en un interesante experimento de folk. A mi parecer, Angela es uno de los temas destacados del disco. Inicia con una instrumentación bastante sencilla, a diferencia de su prosa, la cual, a medida que pasan los minutos, y al igual que la instrumentación, se va complicando. Citando a Pedro Junco, el tema alcanza su cumbre en la voz de Tilsa: “Te juro que te adoro y en nombre de este amor y por tu bien, te digo adiós.”

Escapandose de la melancolía y con una entrada veloz, suena El Prodigio, tema en el cual la voz de la musico vuelve a hacer gala de sus distintos volúmenes. Habría que indicar, además, la evidente dramatización que se logra a partir de la peculiar pronunciación que la vocalista adopta.La flor del Olvido III clausura este disco, de nombre igual a la canción-poema de Violeta Parra, la cual empieza: “ Alegres eran mis ojos / pero se quedaron tristes / cuando menos lo esperaba / tú de mi lado te fuiste”.

Considerando lo último y todo lo dicho, Tilsa nos entrega un material muy bueno y sincero que nos dice que algo ocurre en el país, que no todos apuntan a la radio con modos obvios y que, sea cual sea el objetivo de tu música, si no usas la sinceridad para construirla, puede decaer, caso contrario con el que nos encontramos aquí, donde se percibe la entrega de la historia personal y de una buena una producción musical.